7/9/09
5/9/09
24/8/09
5/8/09
Majestuoso descenso de Kukulcán en Chichén Itzá
Majestuoso descenso de Kukulcán en Chichén Itzá
Al atardecer de los días 21 de marzo y 22 de septiembre, días del inicio de los equinoccios de primavera y otoño respectivamente, se observa en la escalera norte del Castillo de Chichén Itzá, una proyección solar serpentina, consistente en siete triángulos de luz, invertidos, como resultado de la sombra que proyectan las nueve plataformas de ese edificio, al ponerse el sol.
En Chichén Itzá el fenómeno se ve en todo su esplendor y la imagen de la serpiente de triángulos de luz y sombra desciende majestuosa por la alfarda noroeste del Castillo.
Para empezar, las primeras sombras de los cuerpos superiores de la pirámide comienzan a dibujar los triángulos isósceles que conforman el cuerpo de la serpiente emplumada. Paulatinamente la sombra va avanzando hacia la cabeza en forma de serpiente ubicada en la parte baja de la alfarda.
Por fin, el último de los triángulos toca la base de la alfarda. Los espectadores se ponen de pie y levantan las manos al cielo para “absorber toda la energía positiva” que se cree emana este fenómeno.
Poco después comienza a disiparse la figura de Kukulcán para poner fin a un proceso que dura aproximadamente 45 minutos, desde su inicio hasta su culminación.
Al atardecer de los días 21 de marzo y 22 de septiembre, días del inicio de los equinoccios de primavera y otoño respectivamente, se observa en la escalera norte del Castillo de Chichén Itzá, una proyección solar serpentina, consistente en siete triángulos de luz, invertidos, como resultado de la sombra que proyectan las nueve plataformas de ese edificio, al ponerse el sol.
En Chichén Itzá el fenómeno se ve en todo su esplendor y la imagen de la serpiente de triángulos de luz y sombra desciende majestuosa por la alfarda noroeste del Castillo.
Para empezar, las primeras sombras de los cuerpos superiores de la pirámide comienzan a dibujar los triángulos isósceles que conforman el cuerpo de la serpiente emplumada. Paulatinamente la sombra va avanzando hacia la cabeza en forma de serpiente ubicada en la parte baja de la alfarda.
Por fin, el último de los triángulos toca la base de la alfarda. Los espectadores se ponen de pie y levantan las manos al cielo para “absorber toda la energía positiva” que se cree emana este fenómeno.
Poco después comienza a disiparse la figura de Kukulcán para poner fin a un proceso que dura aproximadamente 45 minutos, desde su inicio hasta su culminación.
El equinoccio en Dzibilchaltún
El equinoccio en Dzibilchaltún
El fenómeno arqueoastronómico del equinoccio ocurre en Dzibilchaltún, zona arqueológica localizada al norte de Mérida, cuando la puerta del Templo de las Siete Muñecas se ilumina con el resplandor del Sol que aparece en el horizonte, y, en un momento dado, el disco celeste queda unos momentos al centro de la puerta y crea un espectáculo de luz y sombra en la fachada poniente. El suceso fue descubierto en 1982 por el Arqlgo. Víctor Segovia Pinto (q.e.p.d.).
El edificio donde ocurre el fenómeno se le llama el “Templo de las Siete Muñecas” porque en la parte central del edificio se encontró una ofrenda con siete muñecos de barro -recordó el Arqlgo. Huchim Herrera.
Este fenómeno, descubierto en 1982, marca la mitad del camino del Sol a los solsticios. También puede apreciarse en el mismo lugar el 21 y 22 de septiembre. Además, los días 22 de diciembre y de junio se aprecian los solsticios de Invierno y Verano, respectivamente.
Así es como se comprueba que el Templo de las Siete Muñecas cumple su función de observatorio astronómico, igual que la Casa del Gobernador en Uxmal, pero con menor intensidad.
Del otro lado del sacbé (camino blanco) que conduce al templo, a espaldas de la estructura 45, hay un templo que aún no se ha rescatado y con arquitectura similar al de las Siete Muñecas. Se cree que tiene la misma función, pues en él se vería el Sol durante el equinoccio a través de su puerta principal, pero al ocultarse al astro rey.
El fenómeno arqueoastronómico del equinoccio ocurre en Dzibilchaltún, zona arqueológica localizada al norte de Mérida, cuando la puerta del Templo de las Siete Muñecas se ilumina con el resplandor del Sol que aparece en el horizonte, y, en un momento dado, el disco celeste queda unos momentos al centro de la puerta y crea un espectáculo de luz y sombra en la fachada poniente. El suceso fue descubierto en 1982 por el Arqlgo. Víctor Segovia Pinto (q.e.p.d.).
El edificio donde ocurre el fenómeno se le llama el “Templo de las Siete Muñecas” porque en la parte central del edificio se encontró una ofrenda con siete muñecos de barro -recordó el Arqlgo. Huchim Herrera.
Este fenómeno, descubierto en 1982, marca la mitad del camino del Sol a los solsticios. También puede apreciarse en el mismo lugar el 21 y 22 de septiembre. Además, los días 22 de diciembre y de junio se aprecian los solsticios de Invierno y Verano, respectivamente.
Así es como se comprueba que el Templo de las Siete Muñecas cumple su función de observatorio astronómico, igual que la Casa del Gobernador en Uxmal, pero con menor intensidad.
Del otro lado del sacbé (camino blanco) que conduce al templo, a espaldas de la estructura 45, hay un templo que aún no se ha rescatado y con arquitectura similar al de las Siete Muñecas. Se cree que tiene la misma función, pues en él se vería el Sol durante el equinoccio a través de su puerta principal, pero al ocultarse al astro rey.
4/8/09
Tradiciones y Costumbres


Tradiciones y Costumbres
Para las festividades de todos los Santos y fieles difuntos se acostumbra colocar un altar en el lugar principal de la casa; donde se ofrece a los difuntos la comida que mas les gustaba y el tradicional Mucbil pollo, acompañado de atole de maíz nuevo, y chocolate batido con agua. En las fiestas regionales los habitantes bailan las jaranas, haciendo competencias entre los participantes.
Trajes Típicos
Por costumbre las mujeres usan sencillo Huipil, con bordados que resaltan el corte cuadrado del cuello y el borde del vestido, se coloca sobre Fustán que es un medio fondo rizado sujeto a la cintura con pretina de la misma tela; calzan sandalias, y para protegerse del sol se cubren con un rebozo. Los campesinos sobre todo los ancianos visten pantalón holgado de manta cruda, camiseta abotonada al frente, mandil de cotí y sombrero de paja.
Para las vaquerías y fiestas principales las mujeres se engalanan con el Terno, confeccionado con finas telas, encajes y bordados hechos generalmente a mano en punto de cruz. Este se complementa largas cadenas de oro, aretes, rosario de coral o filigrana y reboso de Santa Maria.
Los hombres visten pantalón blanco de corte recto filipina de fina tela, (los ricos llevan en esta prenda botonadura de oro), alpargatas y sombreros de jipijapa, sin faltar el tradicional pañuelo rojo, llamado popularmente paliacate, indispensable al bailar alguna jaranas.
Para las festividades de todos los Santos y fieles difuntos se acostumbra colocar un altar en el lugar principal de la casa; donde se ofrece a los difuntos la comida que mas les gustaba y el tradicional Mucbil pollo, acompañado de atole de maíz nuevo, y chocolate batido con agua. En las fiestas regionales los habitantes bailan las jaranas, haciendo competencias entre los participantes.
Trajes Típicos
Por costumbre las mujeres usan sencillo Huipil, con bordados que resaltan el corte cuadrado del cuello y el borde del vestido, se coloca sobre Fustán que es un medio fondo rizado sujeto a la cintura con pretina de la misma tela; calzan sandalias, y para protegerse del sol se cubren con un rebozo. Los campesinos sobre todo los ancianos visten pantalón holgado de manta cruda, camiseta abotonada al frente, mandil de cotí y sombrero de paja.
Para las vaquerías y fiestas principales las mujeres se engalanan con el Terno, confeccionado con finas telas, encajes y bordados hechos generalmente a mano en punto de cruz. Este se complementa largas cadenas de oro, aretes, rosario de coral o filigrana y reboso de Santa Maria.
Los hombres visten pantalón blanco de corte recto filipina de fina tela, (los ricos llevan en esta prenda botonadura de oro), alpargatas y sombreros de jipijapa, sin faltar el tradicional pañuelo rojo, llamado popularmente paliacate, indispensable al bailar alguna jaranas.
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